Cuando las estrategias de sueño no funcionan: comprender a los niños que siguen teniendo dificultades para dormir
Cuando los consejos habituales no son suficientes
La mayoría de los problemas de sueño en la infancia mejoran con cambios relativamente sencillos.
Rutinas de sueño consistentes.
Horarios adecuados a la edad.
Ayudar al niño o niña a aprender a dormirse de forma autónoma.
En la mayoría de las familias estos ajustes producen mejoras claras.
Pero en ocasiones vemos a padres que han aplicado todas estas recomendaciones con constancia… y aun así el sueño sigue siendo muy difícil.
En estas situaciones los padres suelen sentirse agotados y frustrados, y muchas veces empiezan a preguntarse:
“¿Qué estoy haciendo mal?”
La mayoría de las veces, la respuesta es: nada.
Algunos niños tienen dificultades de sueño por motivos más profundos
En nuestra experiencia clínica existe un pequeño grupo de niños cuyas dificultades para dormir no son principalmente conductuales.
En estos casos puede haber factores biológicos, físicos o del desarrollo que estén influyendo en el sueño.
Esto suele manifestarse de formas como:
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despertares sin un patrón claro
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noches muy variables
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despertares prolongados durante la noche
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rutinas adecuadas que, sin embargo, no producen mejoras consistentes
Cuando el sueño se presenta de esta manera, puede ser útil ampliar la mirada más allá del comportamiento.
Aspectos que puede ser útil explorar
Alimentación y digestión
En algunos niños el sueño puede verse afectado por molestias digestivas.
Esto puede estar relacionado con intolerancias alimentarias, alergias o patrones de alimentación que no se ajustan bien a su organismo.
Un diario de alimentación y la valoración por parte de un profesional sanitario pueden ayudar a identificar posibles factores.
El sistema nervioso
Algunos bebés nacen con sistemas nerviosos especialmente sensibles.
Factores como un parto complicado, experiencias médicas tempranas o una mayor sensibilidad sensorial pueden influir en cómo el cuerpo se relaja y entra en sueño profundo.
Algunas familias encuentran útil explorar enfoques como la osteopatía pediátrica.
El desarrollo
El sueño está estrechamente ligado al desarrollo neurológico.
Si las dificultades de sueño aparecen junto a otras preocupaciones sobre el desarrollo, puede ser recomendable consultar con un especialista.
Incluso en niños con desarrollo completamente normal, una mayor sensibilidad puede hacer que el sueño sea más irregular.
Factores biológicos como el hierro
En algunos casos los profesionales sanitarios pueden recomendar analíticas para revisar ciertos parámetros.
Los niveles bajos de hierro, por ejemplo, pueden contribuir a un sueño más inquieto o fragmentado.
Escuchar la intuición de los padres
Algo que observamos con frecuencia es que los padres suelen tener una intuición bastante clara sobre lo que está ocurriendo.
A veces perciben que se trata de un problema de hábitos o rutinas.
En otras ocasiones sienten que puede haber algo más detrás.
Escuchar esa intuición y buscar apoyo profesional puede ser un paso importante.
Un mensaje final para los padres
Si llevas tiempo intentando mejorar el sueño de tu hijo o hija sin resultados, queremos que sepas algo importante:
No estás fallando como madre o padre.
En muchos casos, cuando el sueño parece especialmente difícil, existe una explicación.
Y cuando entendemos la causa, podemos empezar a trabajar hacia noches más tranquilas para toda la familia.
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